El Sindicato Médico Andaluz ha anunciado el inicio de movilizaciones para exigir el fin del maltrato al que el colectivo de médicos de Atención Primaria (AP) lleva años sometido y la negociación de un Plan de Actuación para la Atención Primaria que ponga fin a la crítica situación que vive este ámbito esencial del sistema sanitario.

Desde el Sindicato Médico de Sevilla queremos contribuir, mediante el presente análisis, a mostrar las claves que explican que los médicos de AP no puedan continuar así ni un día más.


...No se justifiquen diciendo que no hay suficientes médicos cuando los formamos y los dejamos escapar a otros países donde se reconoce su labor, se les respeta y reciben un sueldo digno acorde al trabajo realizado. Donde no son agredidos verbal o físicamente por usuarios que buscan inmediatez y promesas políticas de que pueden ir cuando y donde quieran a exigir derechos sin tener obligaciones. Donde no son perseguidos por la policía política lingüística que les obliga a retirar los carteles de la puerta de la consulta con la que informan a sus pacientes porque están en “español”. Donde no se les castiga con agendas infinitas que les obligan a alargar su jornada laboral sin compensación alguna. Donde se les reconoce su formación y su valía y no se les obliga a correr de un lado a otro como pollos descabezados.

...Ya hemos agotado el periodo de la contemplación y la prudencia. Esto no puede seguir así...


...Solo desde la impostura y la sobreactuación se pueden analizar las actuaciones de las administraciones sanitarias. Todas glosan la importancia de la Primaria, con términos grandilocuentes e hiperbólicos, pero a la hora de priorizarla en el presupuesto sanitario muestran su cara más perversa, irresponsable y cínica. La Primaria, a la luz de las pruebas, se convierte en cuaternaria...

La Atención Primaria desapareció hace 5 años. Durante años se habló de que iba a ser potenciada pero su abandono fue tal que ningún médico de las nuevas generaciones quiso trabajar en ella. Se alcanzó la ratio de 1 médico para atender a 10.000 pacientes por la falta de aspirantes a las plazas de Medicina de Familia en el primer nivel asistencial y cuando se jubilaron los últimos valientes que hacían frente a esa situación, la Atención Primaria cerró sus puertas para siempre. Poco tiempo antes, ya se habían extinguido los pediatras en los centros de salud. Ningún gobierno hizo nada por evitarlo.

“Reconquistar nuestra dignidad, el respeto de la administración y, sobre todo, la confianza de nuestros pacientes y ciudadanos es un compromiso ético que nos corresponde.

Es impresionante cómo nos hemos ido dejando de hacer valer".

El SAS discrimina y ofende a los representantes sindicales en los tribunales de OPEs y traslados.

Desconocemos si la actitud del SAS se basa en un intento de hacer más opacas las decisiones o si es que no nos considera íntegros y honestos, pero el hecho es que nos niega la asistencia en igualdad de condiciones con los vocales.


Médicos hay, si no los ahuyentan como están haciendo la última década. Quizás no hay para lo que prometen los gobiernos.


Contratar y fidelizar a los profesionales.

"Mucha mano negra, mucho 'enchufismo', mucha opacidad, demasiado acceso por afinidad al jefe. El sistema está corrompido"

Podemos leer y hay cierto debate en torno a las vacaciones de los Facultativos: “El problema de la demora en verano tiene que ver con las vacaciones de los facultativos”...


... No, los profesionales somos la solución, no el problema, y no podemos ver el vaso medio lleno mientras los Facultativos se ahogan en él.


(pulsa en la imagen para leer el artículo completo)

Artículo de Sindicato Médico Profesional de Asturias (SIMPA)


Lo que los médicos de atención primaria no somos capaces de comprender es que tras año y medio de presencialidad (nunca desaparecida de la Atención Primaria), se siga hablando de volver a la presencialidad. Lo que no somos capaces de comprender es que los poderes públicos defiendan volver a “ la normalidad” que suponía la anormalidad de una atención saturada y absolutamente falta de calidad.

La influencia que ejercen los intereses políticos en el Sistema Nacional de Salud (SNS) es enorme y devastadora. Aunque el mérito profesional juega sin duda un papel relevante en la promoción dentro del sistema, cuando los criterios médicos entran en conflicto con las directrices políticas estas prevalecen...


Por tanto, cualquier reforma del sistema sanitario debe comenzar por establecer sistemas de gestión, de incentivos y de promoción profesional independientes de la autoridad política...



Tras diez años de formación, nota elevada en Selectividad y un MIR de por medio; tras guardias inhumanas propias de las condiciones de trabajo de otros siglos, se encuentran con la precariedad, turnos incompatibles con la conciliación familiar y agendas sin límite dadas de sí hasta lo eterno por cualquiera.

Mariola Marrero Díaz, médica de Familia en un entorno rural de Canarias, confiesa que durante sus primeros años los comentarios de desprecio hacia la especialidad que había elegido eran más frecuentes, y ahora, los que recibe a estas alturas de su trayectoria profesional le dan "más pena que enfado". "Tal vez porque yo puedo decir con tranquilidad que estoy en el lugar que he elegido", reflexiona.

La sanidad pública es la empresa que ostenta el patético y penoso primer lugar en la temporalidad, precariedad y eventualidad de sus profesionales...


...La brillante gestión ha consistido en, paterizar a los médicos con contratos subsaharianos y con incumplimiento reiterado e intencionado de las opes (deberían ser cada dos años) , pasándose las negociaciones y los pactos por el forro . Esa ha sido la estrategia seguida, aderezada siempre con el argot gestor.

La crisis sanitaria de la Covid ha puesto contra las cuerdas a un sistema sanitario que ya mostraba graves carencias. El personal sanitario en general y los facultativos en particular han demostrado una entrega y una disponibilidad encomiables...

La vocación de los facultativos no es un salvoconducto que permita explotarlos laboralmente sin ningún tipo de contrapartida


La Atención Primaria es un cuerpo inerte lleno de gases y espasmos cadavéricos que simulan actividad y funcionamiento. La Atención Primaria lleva años muerta.


Después del llanto y el dolor, de pie frente muerto, al recuperar la razón, al comprender la verdad y mirar el cadáver, contemplamos en su blanca piel signos de violencia: hematomas por todo el cuerpo, articulaciones deformadas por fracturas mal curadas, cortes profundos y varias falanges amputadas. El dolor y las lagrimas ceden ante la rabia: ¿quién o quienes han sido los responsables?

A mis 40 años, en octubre de 2020, renuncié a mi puesto de trabajo y a mi profesión como médica de atención primaria...


...porque por primera vez en muchos, muchos años, me hice las preguntas adecuadas:

¿Me aporta felicidad este trabajo?

¿Estoy satisfecha con lo que hago?

¿Siento que tengo posibilidades de crecer y desarrollarme profesionalmente?

¿Puedo imaginarme trabajando de otra cosa?


En definitiva, dicho desde el pragmatismo, si un médico sabe conjugar los distintos poderes (de Esculapio, carismático, social, de conocimiento y de la palabra) construye su barco para salir a navegar con viento en popa en un océano de pacientes.

“No hay médicos”, argumentación recurrente de una Administración incompetente.


Hace años que ocurre lo mismo, pero cada verano la situación es más compleja. Con argumentos como “no se contratan más médicos porque no hay”, la Administración se limita a lamentarse y se mantiene en la inoperancia.


Desde el SMA llevamos más de 2 años solicitando a la Administración un cambio de modelo en la carrera profesional que nos acerque a los modelos existentes en otras comunidades y acabe con una situación discriminatoria. ¡No a la acreditación ACSA!

El punto critico. ¿Por qué se suicidan los médicos?

Salud Mental

El Dr. Francisco Javier Barón Duarte, especialista de la Unidad de Hospitalización de Oncología Médica del Hospital Universitario de A Coruña y vocal de la Comisión Central de Deontología del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) reflexiona en este artículo, a raíz de los últimos sucesos, sobre las tasas de suicidio en la profesión médica.


Los políticos aducirán que no hay más recursos para sanidad pero no moverán un dedo para hacer los cambios estructurales que necesariamente serán políticamente costosos por impopulares. Y con más parches la situación es imposible que mejore, el objetivo lleva mucho tiempo siendo que el cadáver no huela mucho para que pase al siguiente.


El mayor problema es que va a llegar el momento en que el muerto se nos desmorone como arena. Ya estamos viendo signos evidentes, los médicos jóvenes se marchan de la sanidad pública o abandonan las especialidades o destinos más ingratos. El número de plazas “de difícil cobertura” no deja de crecer. Los médicos mayores cada vez están más quemados o en modo supervivencia, lo que empeora más si cabe los resultados asistenciales, aguantando como pueden hasta la jubilación. Que por cierto en los próximos años será masiva con la salida del sistema de un 25% de los efectivos, que no tendrán reemplazo.


No sé si has llegado a entender qué ha sentido un paciente que se confinó en una habitación porque mostraba síntomas leves hasta que sintió que le costaba respirar y tuvo que llamarnos. Absolutamente solo y sin poder contar con el apoyo familiar, ingresó en el hospital y fue trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos. La incertidumbre extrema, el miedo y el dolor por no poder ver a sus seres queridos han sido la norma.

No sé si estás al tanto de cómo lo hemos pasado el personal sanitario, trabajando hasta la extenuación, esforzándonos al máximo, con un desgaste emocional y una mella psicológica que tardaremos mucho tiempo en superarla. Si lo logramos.

No sé si has visto la gravedad y el dolor que hemos vivido, la desesperanza, el abatimiento que nos ha producido ver morir a nuestros pacientes, e incluso a nuestros compañeros.


Nuestra relación ya era complicada antes de la pandemia, aún así buscábamos el diálogo, luchábamos por una atención primaria digna, teníamos fuerza y esperanza. Vuestras respuestas siempre fueron políticamente correctas, poco concretas y resolutivas. Diría incluso que cobardes.

Visto en Twitter. La fuga de talento es un grito a voces

"Un país desarrollado no es aquel donde el pobre tiene un seguro médico privado, sino donde el rico usa la Atención Primaria pública"

La masificación en la asistencia y la consulta breve, vuelve anónimos a los pacientes, desnaturalizando el acto médico. El paciente se siente un objeto. El médico pierde el contacto y la cercanía y siente como si estuviese mirando al paciente por el ojo de una cerradura.

Visto en Twitter: Burnout

La despersonalización es una de las primeras señales sugerentes de #Burnout en el trabajo. No se trata de un síntoma disociativo, sino del desarrollo de actitudes negativas hacia los compañeros y los clientes (o pacientes), lo que acaba contribuyendo al declive del clima laboral.

Cualquier empresa donde haya tasas de burnout y depresión de hasta el 40 % recibiría fuertes sanciones por la inspección del trabajo. Pero dicha inspección suele hacer la vista gorda con las empresas públicas por aquello de no tirar piedras contra tu propio tejado.

En los últimos años la Sanidad ha sufrido dos grandes cambios: la atención sanitaria se ha convertido en un bien de consumo y el paciente ha pasado a ser cliente.

«The times they are a-changin’», como cantaba Bob Dylan. Se ve, se siente. La profesión es femenina, y de menos gente. Y los que somos, queremos estar con los nuestros. Conciliar, que se dice. No atrae, eso de estar perdidos en jornadas interminables de muchísimos pacientes, para acabar en diversas formas de burn out o enajenación emocional.

Veremos, vemos ya, a nuevas generaciones de profesionales que no se quieren perder la vida extraprofesional. Y, en consecuencia, veremos, vemos ya una progresiva migración de personal facultativo hacia las aseguradoras que sintonicen mejor con esta idea. Profesionales con una idea muy concreta de la Salud — física y emocional — y, por ende, más capacitados para aportar algo en la vida de los demás.


El Dr. Vicente Matas, representante nacional de Atención Primaria Urbana del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), aborda en este post del Blog AP25 el modelo retributivo de los profesionales de la Medicina en el Sistema Nacional de Salud (SNS) donde asegura que “los médicos en España, muchas exigencias, poco reconocimiento (Grupo A1)"


“La Sanidad española no pasa por su mejor momento. El último ejemplo la problemática de la elección #MIR” Hoy en @elmundoes #EIR #FIR @OMC_Espana


¿Dónde están los sanitarios en Sanidad?

Se van a quedar sin personal sanitario por su pasividad, y la población se va a quedar sin profesionales de la salud. Nos quedamos sin profesionales clínicos e investigadores porque no se les cuida. Y me da pena, pero no es mi culpa.

Paloma Rubio

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria


La Atención Primaria agoniza sin un plan para reflotarla

«Nuestro mundo aplaude a los sanitarios, saludados como héroes, olvidando que su profesión está atenazada por una titánica precariedad, lastrada por el agotamiento, las guardias, la tensión y una sobrecarga casi inhumana».

@heraldoes 14/6/2021

Este año se ha hablado mucho de héroes. No necesitamos héroes ni heroínas, lo que necesitamos es un sistema sostenible con un personal que tenga buenas condiciones de trabajo. Cualquiera que conozca a alguien que haya estado trabajando en primera línea sabe en qué condiciones lo hace. Solucionar eso debería ser un objetivo fundamental cuando pase la pandemia.

¿QUÉ HA HECHO EL GOBIERNO DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA POR LA ATENCIÓN PRIMARIA?


"AliSAS en el país de las maravillas" ¿Pero a qué mesa sectorial acudió el SAS?